Domingo 13 de Agosto de 2017
2981 lectores en línea
www.farmaciaslafranco.com.ar
Columnistas
El hotel “Covadonga”, 1934.
El recuerdo de “Pepina”
Una de las típicas actividades comerciales de la colectividad española en el territorio fue sin duda la hotelería. Un hotel reunía especialmente a los viajeros, sobre todo paisanos, manteniendo los lazos culturales entre la madre patria con sus costumbres y este nuevo suelo que poco a poco iban haciendo suyo. El cierre del antiguo hotel “Covadonga” -de la familia Alonso sobre la avenida Roca- seguido del deceso de una de sus propietarias, María Leonor “Pepina” Alonso, nos hace detener un momento para recordar una historia de servicio y cordialidad dentro de la comunidad de Río Gallegos. Esta es una historia de mucho esfuerzo
En Coyle, los Hermida con familias tehuelches.
Puerto Coyle
Hemos repasado la historia de buena parte de las familias que vivieron en Coyle, como también de las estancias aledañas que gravitaron sobre la actividad comercial del puerto. En esta última entrega “entramos” al hotel de Constante González y Desideria Valenzuela; al hogar de Manuel Castro y Francisca Noya y al almacén de Federico Gallardo y “Lola” González. El fragmento sobre la escuela nos dejará atónitos, y por último conoceremos a la familia de Juan Hermida y Catalina Rodríguez, uno de los comisarios del pueblo.
Ana Yebes junto a Mabel Miller y su sobrina Doris Halliday, “Cañadón del Rancho”, años ´40.
Puerto Coyle
En esos años todavía el tehuelche formaba parte del paisaje en este paraje frente al mar al que llegaban caravanas de chatas cargadas de la preciada lana para ser embarcada. En 1904 Constante González llegó a Chile como polizón proveniente de La Coruña. Allí los paisanos españoles le recomendaban dónde y con quién trabajar. Mientras vivió en Puerto Montt conoció a Desideria Valenzuela y en 1909 arribaron primero a Río Gallegos, pero después de algunos años siguieron a Puerto Coyle donde en los años ´20 abrieron el hotel “La Aurora”. No tuvieron hijos, sin embargo criaron a cuatro niños. Jorge Stambuk arribó desde Dalmacia, después
Pietro Gilli junto a una familia tehuelche, Puerto Coyle, principios del siglo XX.
Puerto Coyle
En los años ‘30 Puerto Coyle tiende lentamente a desaparecer producto del nuevo trazado de la ruta nacional 3, que conecta a los territorios patagónicos con Buenos Aires. El éxodo de las familias pioneras fue inevitable… Una tras otra fueron marchándose, sobre todo hacia Río Gallegos. El hecho de que el puerto fuera favorable para que fondearan las embarcaciones y que los ganaderos de la zona despacharan su lana, tampoco alcanzó para mantener activa una pequeña comunidad. Estas son algunas de las historias que se entretejieron en Puerto Coyle donde apenas prosperó una primera y única generación de nacidos y criados próximos al mar.
El grupo de alumnos de la Escuela 15 de Coyle, años `20.
Puerto Coyle
Había unas veinte familias, Constante, Argüelles, Césped, Gallardo, Castro, Muñoz, Camporro, Yebes, entre otras. Una escuela, el Correo, la Subprefectura, la comisaría, negocios como La Anónima y La Mercantil, además de los almacenes de Gallardo y Vera. Estaban los hoteles “Aurora” y el “Español”. Había dos servicios de correo terrestre que pasaban por Coyle, viniendo de Santa Cruz. El puerto, la playa, con un importante movimiento de buques que transportaban buena parte de los fardos de lana y cueros que producía la región. Hasta los años ´30 Puerto Coyle era un pueblo -sobre la desembocadura del río homónimo- que aspiraba alg