Lunes 19 de Junio de 2017
3469 lectores en línea
Columnistas
Teodoro Baasch y su sobrino Alfredo Brodersen.
Four Wheel Drive y Nash Quad
Mientras el progreso mecánico transformaba a muchos carreros en camioneros durante la primera década del siglo pasado, los primeros Four Wheel Drive y Nash Quad -con ruedas macizas y sin cabina- empezaban a verse por todo el territorio y llamaban la atención. El transporte fue el sustento de numerosas familias que por muchos años trabajaron y vivieron de este servicio fundamental para la economía regional de un vasto territorio siempre difícil de conectar. En estos escritos intentamos rememorar con nombre y apellido a muchos transportistas que literalmente “hicieron camino al andar” entre los lagos, la Cordillera y los pueblos co
Gerardo Núñez y su hijo Deotino en la caravana de camiones Four Wheel Drive y Nash Quad, años ´20.
Four Wheel Drive y Nash Quad
Uno de los desafíos que debieron enfrentar los pioneros al poblar el territorio de Santa Cruz fue el de acceder a los diferentes lugares en donde formaron sus establecimientos ganaderos, y una vez que estuvieron en producción, transportar la lana y acarrear todo tipo de materiales y víveres. En los suplementos anteriores vimos la epopeya de los carreros que condujeron a principios del siglo XX sus tropas de chatas, de un lado al otro, por las incipientes huellas del territorio, acampando en los paraderos de rigor hasta llegar a los pueblos costeros.
Una exhibición de los artefactos que producían los Talleres Vólcan durante la exposición.
Severino Amelung
En 1903 el joven alemán Severino Amelung llegó a Punta Arenas donde trabajó en la Casa Stubenrauch y Cía. En 1908 pasó a Santa Cruz como contador de una estancia de la misma firma. En 1912, con el auge del ferrocarril, Stubenrauch y Amelung se asociaron para abrir en Puerto Deseado los Talleres “Vólcan”, que fundamentalmente se dedicaron a prestar servicios para todo lo que fuera la actividad ferroviaria. El personal rondaba en los 45 empleados, divididos en las secciones de herrería, tornería, carpintería, garaje, ventas y representaciones; incluso reparaban barcos. En 1920 la sociedad comercial -golpeada por los embates econ
Hipólito Mon en su herrería de Punta Rieles (Las Heras), 1918.
En 1918, José Kuney vino de Austria, trabajó primero en una herrería de Huinca Renancó, La Pampa, hasta que más adelante se trasladó a Bahía Laura, un paraje cercano a Puerto Deseado. Más tarde se fue solo a San Julián y trabajó en la herrería de Jesús Fernández Peña (hermano de Juan). En 1920 abrió la propia en Cañadón León (Gobernador Gregores) y se transformó en el primer poblador. Este lugar era el paso obligado de las chatas que bajaban lana de la cordillera, y el trabajo del herrero era muy importante porque las distancias eran enormes. Una chata demoraba tres meses hasta llegar a San Julián. En septiembre empezaban a verse di
 En la herrería, Juan Fernández Peña y su hijo Luis, con otro muchacho, Piedra Buena, años ´20.
El siglo XX comenzó en Santa Cruz con una carrera por la ocupación de la tierra en todo el territorio. El boom lanero de la producción ovina tuvo enseguida su efecto multiplicador en un sinnúmero de oficios. El auge de las tropas de chatas tiradas por bueyes, caballos, mulas o burros, motivó que se precisaran hombres con un oficio duro: el de herrero, que reparaba y fabricaba las pesadas chatas. En 1910, Juan Fernández Peña fue primero a la provincia de Córdoba, pero como no le gustó, decidió emigrar más al Sur.