Domingo 2 de Diciembre de 2012
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En Puerto Deseado
Encuentro Binacional de Arqueología
Jueves 29 Nov 2012
La doctora Julieta Gómez Otero, investigadora del CONICET, del CENPAT y docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, quien fue la encargada de disertar en el 6° Encuentro Binacional de Arqueología Terrestre realizado la semana pasada en Puerto Deseado, realizó un balance de la charla dictada sobre sus investigaciones en las costas patagónicas.
Gómez Otero contó que llegó a Puerto Deseado para “hablar sobre mis investigaciones en la costa norte de la provincia de Chubut, específicamente entre el límite con Río Negro y el Río Chubut, incluyendo la península Valdez. Lo que yo quería trasmitir a la comunidad era que península Valdez, que se conoce mundialmente como un paraíso de la fauna marina, en realidad fue ocupada desde muy antiguo, por lo menos cinco mil años antes del presente, por cazadores recolectores, tiene una historia de ocupación humana muy rica que es poco conocida lamentablemente, entonces es como mostrar otra mirada sobre península Valdez”.
La investigadora resaltó que “la península Valdez debía haber sido un paraíso porque tenía muchos recursos faunísticos, porque tiene los recursos del mar, las ballenas, los lobos marinos, peces, moluscos, los recursos de la tierra, tiene tres salinas donde se podía sacar agua dulce, así que lo que nos están mostrando nuestras investigaciones es que fue un lugar muy importante para la vida de los grupos que habitaron esa zona”, y agregó “uno siempre pensó que gente que andaba de a pie se movía poco y que lo que más le importaba era conseguir su sustento diario, cuando en realidad lo que estamos viendo era una inmensa red de relaciones que yo no digo que fueran directas, sino a lo mejor mediatizadas, con los vecinos que estaban en el medio de Patagonia hacia el norte, hacia el sur y fuera de Patagonia”.
La doctora aseguró que “tenemos datos de contacto con la región pampeana, tenemos datos de contacto con el noroeste argentino, usted vio el hacha esa de bronce que era un hacha ceremonial en el noroeste argentino de los Valles Calchaquíes, en una época en que la gente andaba de a pie y después tenemos cerámica que pudo haber venido de Chile, que pudo haber tenido mil años de antigüedad, o sea que conocían bien dónde estaban esos bienes o esas materias primas y seguramente a través de estos contactos también conseguían pareja, entonces tenemos que pensar en un espacio socializado de estos cazadores, de recolectores que no eran de una organización tan simple porque esto significa una red de información, cuando no había Internet, no había teléfono, no había nada y ellos sabían bien dónde estaban los otros y que podrían intercambiar materia prima, objetos, sino también información, por ahí costumbres o tradiciones”.
En la charla la representante de la Universidad de San Juan Bosco fue más allá y adujo que “lo que se utilizaba para cazar era la punta de proyectil, no flechas, porque se usaban en distintas armas, las puntas más antiguas son las más grandes, que corresponderían a lanzas o a dardos, y el arco y la flecha fue un agregado tecnológico, un desarrollo tecnológico muy posterior, sabemos que Patagonia se pobló hace doce mil años por lo menos y el arco y la flecha se adoptaron hace más o menos mil quinientos años, entonces las puntas más chiquititas son las de flechas, pero también pudimos mostrar que no solamente tenían boleadoras, arcos y flechas, sino que habían desarrollado la cerámica, que aprovechaban las plantas a través de los morteros, que utilizaban la tecnología que da la costa, que son los moluscos, para hacer sus adornos personales, cucharas, hasta recipientes, porque los caracoles más grandes les servían como plato de sopa, es muy interesante, además de la complejidad que tenían para enterrar a sus muertos, las honras que les hacían”.
“La Patagonia estaba más poblada, había mucha más gente en el interior de la Patagonia que lo que hay hoy. Uno ve los campos del norte de Patagonia, yo viví en Santa Cruz y conozco bastante, como así también conozco mucho la meseta central de Chubut, y están vacíos los campos, totalmente vacíos de personas y en aquel momento habría pequeñas comunidades, pero estaba todo ocupado, eso posibilitaba ese intercambio, esa red de intercambios con los otros grupos, había mucho ida y vuelta, no era ningún desierto, como después postularon los que quisieron hacer la Conquista del Desierto”, puntualizó.
Jueves 29 Nov 2012