Domingo 2 de Diciembre de 2012
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Villavicencio, Navarros y Soto
Tres escaladores de El Chaltén hicieron cumbre
El pasado sábado 17 de noviembre un grupo de escaladores logró llegar a la cumbre del emblemático cerro Chaltén, de 3.405 metros de altura, en la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares. Fueron cuatro días de constante marcha que además dejaron muchas anécdotas para relatar.
Miercoles 28 Nov 2012
Dos de los escaladores con la bandera, el tercero se encargó de tomar la foto.

Dos de los escaladores con la bandera, el tercero se encargó de tomar la foto.

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La hazaña realizada por los chaltenenses Matías Villavicencio, Guillermo Navarros y Héctor Oscar Soto Nieto comenzó el miércoles 14 de noviembre, cuando aún persistía el mal tiempo en la zona. En la primera jornada de la ascensión, con fuertes vientos y precipitaciones, realizaron la progresión en una larga caminata por más de 13 horas atravesando bosques, laderas empinadas, roca, nieve y glaciares para llegar al pie de la vía Afanassief, ruta que se encuentra en la cara norte-noroeste del cerro Chaltén, siendo una de las vías más extensas de esa montaña, con un desarrollo total de escalada vertical de 2.300 metros en roca.
Al perderse el sol, detuvieron su ascenso para pasar la noche, en lo que fue un vivac en el comienzo de la vía, augurando para los días sucesivos el buen clima necesario para completar la ascensión. 
Ya en la mañana del jueves el viento patagónico les brindó una tregua y así se lanzaron bajo el sol radiante a escalar la montaña, animados y decididos, sin tormentas de temores ni nubes negras en el horizonte. La progresión por las enormes paredes de granito de cientos de metros a veces confundía a la cordada, pero así y todo pudo encontrar el camino seguro de una escalada que los dejaba cada vez más cerca de la cumbre. 
Estando por los 3.000 metros de altura, la cordada realizó un segundo vivac, donde pasó la noche acampando con sus bolsas de dormir y una escueta ración de comida para recuperar energías. Con una vista sorprendente del campo de Hielo Sur y el enigmático cerro Torre de fondo, los chaltenenses trataron de descansar cuando la cumbre se encontraba ya a la vista y se presentía que en cuestión de horas cumplirían con uno de los más grandes sueños de todo escalador: la cumbre de El Chaltén, el mismo cerro que están acostumbrados a ver desde sus casas en aquel pequeño pueblito de montaña.
El motivado equipo, con Matías Villavicencio y Guillermo Navarros, dos grandes alpinistas locales que cuentan en su haber con varias cumbres importantes como cerro Torre, Aguja Poincenot, Mermoz y Guillaumet, vivió una nueva experiencia, ahora junto al atleta Héctor Oscar Soto Nieto, en una increíble hazaña que tuvo a medio pueblo expectante por noticias del ascenso.
En Patagonia y especialmente en El Chaltén, reina el mal tiempo constante. Son varios los escaladores que, temporada tras temporada, claudican en sus intentos de cumbre debido a los fuertes vientos. Concientes de la buena fortuna al ver salir el sol nuevamente, la cordada dio comienzo a la jornada del viernes 16 de noviembre, con más determinación que nunca y para el mediodía quedaban simplemente algunos metros de escalada de dificultad, los que escalaron con total concentración, para reunirse en la cima de la montaña que hecha humo.

Llegaron
Siendo alrededor de las 15:00, este trío de amigos se abrazó en la cumbre feliz y colmado de alegría, luego de haber escalado de manera sorprendente para pararse a 3.405 metros sobre el nivel del mar y poder ver a más de 200 km. a la redonda: el campo de Hielo Sur, el enorme lago Viedma, el cerro San Lorenzo a lo lejos y un pequeño caserío enclavado entre el río Fitz Roy y el río de Las Vueltas. El mágico momento de la cumbre, que duró unos 30 minutos, quedó registrado en fotografías y sensaciones que fueron guardadas inmediatamente para dar inicio al largo descenso, ya que la cumbre, como se suele decir, es sólo la mitad del camino. Para el sábado 17 de noviembre a las 17:00, llegaron extenuados a El Chaltén, con las manos lastimadas y la espalda dolorida por la pesada mochila que cargaron por 4 días. En el corazón de cada uno de ellos palpitaba esa sensación especial que se siente cuando uno no claudica en el momento más difícil y concreta sus sueños, cuando uno sueña y a la vez, vive su sueño.
Miercoles 28 Nov 2012