Domingo 2 de Diciembre de 2012
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Un reclamo de casi 20 años
Domingo 25 Nov 2012
El no tratamiento de los temas económicos y los incidentes a la salida de los legisladores, opacaron temas que, de no haber ocurrido eso, hubiesen sido titulares de todos los diarios, como la nueva ley de educación y la ampliación del ejido urbano de Río Gallegos.
Este último proyecto, que si bien no respetó el consenso necesario ni los proyectos históricos presentados, igualmente viene a responder a un reclamo de una gran barriada desde hace casi dos décadas.
Un planteo en la época de la intendencia de Alfredo “Freddy” Martínez, realizado por el entonces diputado provincial Juan Carlos Batarev, con intensa militancia en el barrio San Benito, abogaba por la ampliación del ejido urbano para incorporar a dicha barriada a los límites legales de la ciudad.
La falta de acuerdos y las importantes inversiones que se pudieran allí realizar no propició su sanción. Luego vino el turno de la intendencia de Héctor Aburto, fueron los concejales radicales los que plantearon la ampliación, no prosperó.
En tiempos de la intendencia de Héctor Roquel, en un nuevo debate por la ampliación del ejido, desde la comuna recordaban que la alta inversión que se debía realizar en servicios imposibilitaba asumir la responsabilidad que demandaba la incorporación de los barrios fuera del ejido sin que hubiera un compromiso de inversión por parte de la provincia.
En el 2009 y transcurriendo la segunda gestión de la UCR, fue el entonces concejal Lozano quien planteó la necesidad de que la Legislatura aprobara finalmente la ampliación del ejido urbano, y desde el Bloque del Frente para la Victoria se acompañó, no sin antes marcar lo que consideraban una falta de urbanización de la ciudad y la deficiencia en la concreción de obras de infraestructura fundamentales en el ejido inicial.
Fue Mauricio Gómez Bull, entonces concejal, y que ya como diputado por pueblo sería el autor de la iniciativa que finalmente se aprobó en el recinto de la Legislatura, quien en aquel momento sostuvo que “no nos oponemos” (a la ampliación del ejido) pero “vemos las carencias de los vecinos de la ciudad y la preocupación que genera la ampliación”. En este sentido, Pablo Grasso marcaba entonces cuestiones no resueltas, tales como la urbanización de las 195 has. que fueran cedidas en su momento a la comuna, como la escasez de planificación en el transporte urbano de pasajeros y en la compra de camiones para la recolección de residuos”, para poder brindar los servicios.
Pero el reclamo y la demanda de los vecinos se acrecentaron. En 2010, hubo un nuevo proyecto, esta vez del diputado Jorge Cruz, que fue girado al archivo a mediados de este año, al cumplir dos años sin tratamiento.
Previo a eso hubo un compromiso por parte de los diputados del FVS de avanzar en este tema en forma conjunta, incluso el ahora diputado Héctor Roquel se reunió con el intendente Raúl Cantín por esta cuestión.
Pero finalmente el proyecto presentado desde el Bloque del FVS, por el diputado por pueblo Mauricio Gómez Bull, fue el que bajó al recinto para ser abordado sobre tablas y sancionado por los diputados presentes.
De esta manera, extensas barriadas como las del San Benito, o Padre Walter Olivieri ya son parte, legalmente, de la ciudad de Río Gallegos.
Esta nueva realidad ratifica no sólo derechos que venían siendo reclamados por los vecinos, sino también obligaciones, ya que deberán acomodarse a las ordenanzas vigentes y conformarse como nuevos contribuyentes.
De la misma manera el Municipio no adquiere sólo “más terrenos” y “más contribuyentes”, sino una enorme responsabilidad de velar y hacer los acuerdos necesarios para que esas barriadas tengan y gocen de los mismos servicios de luz, gas, agua, cloacas y transporte público que el resto de los riogalleguenses. Algo que implica una inversión millonaria que, de ninguna manera, la comuna está en condiciones de afrontar y menos, en el marco de la crisis que hoy se vive, lo puede hacer el gobierno provincial.
Por lo que, más allá de los plazos perentorios (de tres meses) que el proyecto impone para hacer los traspasos y planificación urbana del nuevo ejido, los vecinos deberán tener paciencia, puesto que las respuestas seguirán demandando tiempo y progresión.
La realidad actual de las barriadas incorporadas y de la comuna no es muy diferente a la de hace dos años, pero el paso positivo de concretar algo que ya no admitía postergaciones impondrá, ahora, acuerdos, consensos, planificación y creatividad para poder llegar con las soluciones estructurales que esos vecinos requieren.
Domingo 25 Nov 2012