Jueves 28 de Junio de 2012
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Recibieron con honores en Rosario a cuatro de los gendarmes muertos en Chubut
Autoridades y familiares esperaron en Fisherton la llegada de los ataúdes en un avión de Fuerza Aérea. Los cuerpos de los restantes fallecidos siguieron hacia el norte del país. Se vivieron escenas desgarradoras.
Jueves 28 Jun 2012

En medio del llanto y el desconsuelo de sus familiares, los cuerpos de cuatro de los nueve gendarmes fallecidos en el sonado accidente en Chubut fueron recibidos con honores ayer al mediodía en el aeropuerto de Fisherton. Los restantes cinco féretros siguieron vuelo hacia Salta, Jujuy y Formosa, donde residían esos efectivos.

El avión de la Fuerza Aérea tocó la pista a las 13.10 y luego caminó hasta el lugar donde aguardaban las autoridades encabezadas por la intendenta, Mónica Fein, y el jefe de la Región II de Gendarmería, comandante Miguel Saguagaz. Detrás del cordón de funcionarios se ubicaron los familiares del sargento ayudante Néstor Posse (46 años, padre de cuatro hijos), del cabo primero Héctor Mareco (44, una hija), del sargento Widilfo Valdez (43, dos hijos) y del gendarme Sergio López (22, un hijito de un año y tres meses).

Todos ellos murieron a las 6,20 del martes en el choque frontal ocurrido a 65 kilómetros de Puerto Madryn entre un camión cerealero y dos colectivos que trasladaban a los gendarmes que volvían de custodiar el yacimiento petrolero Cerro Dragon, tomado por sindicalistas la semana pasada.

Si bien ninguno era rosarino, los cuatro gendarmes estaban asentados desde hacía tiempo en Rosario: el sargento Posse vivía en la vecina localidad de Alvear, el cabo Mareco en barrio Larrea (José Ingenieros al 7100), el sargento Valdez en la zona sudoeste (Magallanes al 3400, esquina Uruguay) y López en barrio La Tablada (bulevar Seguí y Necochea).

Una vez en la plataforma, el avión abrió la compuerta de carga para que una cinta transportadora sea acercada. Por ella fueron deslizados y descendidos los ataúdes, cubiertos todos por la Bandera argentina. Personal de Gendarmería los transportó hacia el lugar reservado para el recibimiento.

La banda de la policía interpretó la marcha "Yo tenía un camarada" y luego ejecutó un toque de silencio mientras las familias estrechaban sus abrazos tratando de contener tanto dolor. La mayoría eran personas de condición humilde, calladas, que entre los golpes la vida les había reservado uno más.

El sacerdote fue el único en dirigir unas palabras; bendijo las almas para el descanso eterno y se corrió a un costado. Luego oficiales caminaron hacia las familias, les entregaron un cuadro con la foto retrato de cada gendarme y la gorra del uniforme, y les indicaron cuál era el féretro de cada fallecido. Hacia los ataúdes caminaron las familias; las esposas y los hijos de los cuatro muertos posaron sus manos y acariciaron la madera, y también algunas de sus madres, como Celestina, de 64 años, mamá del cabo Mareco.

Los nueve gendarmes fallecidos habían recibido homenaje previamente en Ezeiza, muy temprano en la mañana. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, encabezó la ceremonia donde ratificó la decisión del gobierno de que las fuerzas federales de seguridad no intervengan en conflictos provinciales. "Es un día muy triste, son vidas muy jóvenes", dijo Garré en la Escuela Miguel de Güemes, en Ezeiza.

La totalidad de los efectivos que sufrieron el accidente (fallecidos, heridos e ilesos, cerca de 120) pertenecen a la nómina de personal del Destacamento Movil II de Rosario, ubicado en avenida San Martín y Virasoro. (lacapital.com)

Jueves 28 Jun 2012