“Si seguimos de esta forma no tendremos pesquerías dentro de 50 años”, dijo Daniel Pauly, reconocido biólogo francés.
Ante un atiborrado microcine del INIDEP, el biólogo francés Daniel Pauly analizó el impacto de la pesca y el recalentamiento global en los ecosistemas marinos. Su idea de Areas Marinas Protegidas y sus dudas con la acuicultura.
En “su” español, como lo aclaró desde el mismo inicio de la conferencia, Daniel Pauly dio cátedra sobre la evolución declinante de las pesquerías en el mundo y las consecuencias que traerá aparejadas a la actividad el calentamiento global.
El investigador trazó un somero resumen de la actualidad que atraviesa la pesca, dominada por la disminución del tamaño de las capturas, a partir del creciente esfuerzo pesquero que se aplica sobre los mismos.
“Esta realidad se respalda en la disminución de las biomasas. Hace unos años era de 10 toneladas por kilómetro cuadrado y ahora es de una tonelada por kilómetro cuadrado”, aseguró el francés. Como otra muestra de respaldo, citó a la propia FAO con un descenso en el registro de descartes.
Esta situación, que se registra en todos los mares del mundo, a excepción de la anchoveta peruana, generó que el nivel trófico promedio también disminuya. “Los pescadores son como los cazadores: quieren siempre la presa más grande. Cuando ya no hay, pescan los más pequeños, que son los juveniles de los grandes y así va disminuyendo la biomasa”.
En el Golfo San Jorge
Precisamente la captura indiscriminada de juveniles de merluza y su consecuente disminución, obligó a la Subsecretaría de Pesca de Nación y el Consejo Federal Pesquero a exigirle a las provincias de Chubut y Santa Cruz elaborar un plan de manejo para las aguas del Golfo San Jorge, que sea realmente sustentable en el tiempo, contemplando, fundamentalmente, la explotación del recurso merluza.
Con la advertencia de la Nación de cerrar el caladero, los funcionarios provinciales salieron a defenderse. El secretario de Pesca de Chubut sostuvo que “en el recurso merluza tenemos un mayor porcentaje de juveniles dentro del golfo, que es un área muy sensible, y lo que se dijo en su momento es que cuando las especies son transzonales o migratorias, tienen jurisdicción también en el manejo del recurso».
Pero aclaró que, en ese sentido, «nosotros dijimos que las aguas son provinciales, y tanto Chubut como Santa Cruz vamos a seguir plasmando las medidas administrativas para seguir trabajando en las aguas».
Tanto Hugo Stecconi como su par de Santa Cruz, Juan Carlos Braccalenti, indicaron que «el plan de manejo es muy complicado, implica normas biológicas, donde muchísimos actores van a tener que trabajar».
Respecto de la aplicación del Convenio del Golfo firmado con Santa Cruz, respondió que «sigue siendo el mismo que el de 2005, y pudimos este año por primera vez entrar con la misma cantidad de barcos que Santa Cruz en tiempo y forma».
Con una mirada no tan lejana y expresando la urgencia que tiene la localidad por el impacto económico que la actividad tiene en Puerto Deseado, su diputado, Roberto Fernández, pidió claridad sobre la responsabilidad que puede adjudicársele a las provincias en vistas de la falta de merluza.
“Ya hace un tiempo largo que el subsecretario (Norberto Yahuar) viene amagando con esto. Nosotros dentro de la Cámara de Diputados hemos sacado una resolución donde le solicitamos a nuestros representantes a nivel nacional, en el Consejo Federal Pesquero, que hagan sentir nuestra voz al respecto del manejo del Golfo, con la veda que hemos tenido este año con más de seis meses en Santa Cruz, y si el subsecretario tiene alguna opinión en contra de la actuación de alguna de las dos provincias, que se refiera específicamente a la provincia que no ha hecho las cosas como debía”, resaltó Fernández en declaraciones al portal Patagoniafishing.
Sostuvo que en un contacto con el ministro de la Producción Jaime Alvarez habló del tema y de la preocupación que existe en el sector, porque “se habría manifestado que en veinte días estaría cerrando las aguas nacionales, con la consiguiente complicación que sería tener los barcos en puerto y comenzar un parate. Creemos que la situación no está como para que así se haga, porque por la información que tenemos nosotros en pesca de Nación, se está pescando bien, así que los motivos por los cuales está diciendo todas estas cosas son preocupantes, así está jugando con la necesidad, sobre todo de Santa Cruz, porque necesitamos que la pesca dure un poco más”.
Sobre esfuerzo
Justamente ese “dure un poco más” es en el que el biólogo francés dijo que radica el gran problema de la pesquería, el sobre esfuerzo que se está produciendo no sólo en Santa Cruz o Argentina, sino en todo el mundo sobre el producto del mar.
Pauly mostró la imagen satelital de la flota arrastrera operando sobre el camarón en las costas de Texas, en el Golfo de México. Como la estela de un avión, se observó la erosión sobre los fondos marinos durante el proceso de resuspensión del sedimento.
El biólogo encuentra razones para que la merma de las biomasas pesqueras no sea advertida en los mercados consumidores. “El 50 por ciento de los productos pesqueros se consumen en otras partes”, no donde se pescan, reveló.
“Y los subsidios también ayudan a enmascarar este declive. La industria pesquera recibe 30 mil millones de dólares, la inmensa mayoría para la pesca industrial”, subrayó.
Al momento de analizar los subsidios, Pauly, parafraseando a Clint Eastwood, los calificó de buenos, malos y sucios, “que no sabemos si son buenos o malos”. Ahí ubicó el activo que recibe un armador por haber retirado un barco de la pesquería. “Es bueno si se jubila, pero es malo si compra otro buque”.
La acuicultura
Pauly le quitó todas las expectativas al fenómeno creciente de la acuicultura. “Pensar que se puede reemplazar lo que aporta la pesca es una tontería”, destacó. “Las dos terceras partes vienen de China y no sabemos si todo lo producido es efectivamente cultivado. Por otra parte, en muchos casos, no deja de ser un cultivo de peces que son carnívoros y que se alimentan con otros peces. El salmón no aporta peces, sino que los consume. También es un producto caro. Se piensa en la acuicultura para los países pobres, pero no creo que puedan acceder al salmón”.
En este contexto de involución, los cambios climáticos serán claves para determinar la extinción de algunas biomasas. “Al aumentar las temperaturas los peces deben moverse, ya que no pueden regular la temperatura corporal”, dijo Pauly, al tiempo que anticipó que en los próximos 50 años “la mayor intensidad de extinciones ocurrirá en la línea ecuatorial, la antártica y el Atlántico Norte”. En el planisferio que mostró aparecía la Argentina dentro de cierto equilibrio. “Este país tiene una amplitud latitudinal muy fuerte”, explicó. Para determinar tan anticipados pronósticos, Pauly contó que se analizaron variables ambientales como la profundidad, salinidad, plataforma de hielo, productividad primaria, arrecifes de coral y montes submarinos. En los próximos estudios se incluirán otros factores: distribución de oxígeno, tamaño del plancton y acidificación.
Como parar el efecto
El biólogo cree que la posibilidad más concreta de detener este deterioro paulatino es la conformación de Areas Marinas Protegidas. “Pero hoy en día no representan casi nada de la superficie mundial de los océanos”, reconoció.
“No es una idea radical, sino reiniciar una situación que ya existía hace 20 o 30 años”, destacó. “Es que cada stock explotado tenía un área protegida. Se debe volver a establecer y no es una cuestión de blanco o negro. Puede haber zonas gradualmente protegidas”.
Si la situación actual no se modifica y el exceso de capacidad de la flota industrial no es equilibrado en relación a la pesca artesanal, si se mantiene la falta de sustentabilidad, para Pauly no hay esperanzas.
“Si seguimos de esta forma no tendremos pesquerías dentro de 50 años”, dijo como broche de la conferencia. (Fuentes: La Opinión Austral – Patagonia Fishing – Revista Puerto)
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Irene Stur
irenestur@hotmail.com