Miercoles 25 de Julio de 2012
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Mario Fernández y “Piri” Giménez
Una pareja que unió radio y televisión (Ultima Parte)
En abril de 1961, Mario Fernández empezó a trabajar en LU 14 Radio Provincia, apenas un año después de que la emisora fuera creada. En 1965 llegó a Río Gallegos Alicia “Piri” Giménez como locutora y luego de hacer sus primeras armas en LU 12, comenzó a trabajar en forma efectiva en la emisora provincial. En 1966, Mario y “Piri” se casaron. En enero de 1968, Mario pasó como jefe de piso a Canal 9, que recién se estaba organizando de la mano de su primer director: Jorge Arturo Méndez. Esta señal saldría al aire el 25 de mayo. En el ínterin se sumó “Piri”, que hizo su debut como la primera locutora en el canal oficial.
Domingo 22 Jul 2012
“Tito” Stinphel, Francisco Cousido y Mario Fernández, Canal 9, 1969.

“Tito” Stinphel, Francisco Cousido y Mario Fernández, Canal 9, 1969.

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Las anécdotas
Mario: Así fuimos aprendiendo, muchas veces a través de las equivocaciones. No había horarios ni feriados. Habíamos implementado un premio llamado “El tronquito de oro” y el último que se equivocaba, incluido el director, tenía que llevarlo a su puesto de trabajo, además teníamos un fixture, entonces cada uno que se equivocaba debía traer una docena de facturas, pero al mes lo suspendimos porque eran tantas las facturas que no podíamos comerlas. 
Un día le tocó a “Cacho” Mouesca, que estaba por salir al aire con el noticiero y no quiso saber nada de salir con el tronquito en el atril, entonces “Tito” Stinphel -que era el director de switcher- y yo -que era el camarógrafo- nos pusimos de acuerdo y a último momento, segundos antes de salir al aire, dejé un plano corto para que no se viera el instante en que le dejaba el tronquito en el atril y enseguida salimos al aire. “Cacho” no alcanzó a hacer nada. “Tito” mantuvo el plano corto hasta que volví a cámara, agrandé el plano y “Cacho” salió todo el noticiero con el premio. Al otro día la gente preguntaba qué era eso. 
El canal era una familia, quizás teníamos discusiones porque queríamos hacer las cosas lo mejor posible, pero salíamos del trabajo y volvíamos a tener la mejor relación.
En diez años de trabajo el director Méndez suspendió a una sola persona. Si tenía que decirle algo a alguien, lo llamaba aparte: “Vení, vamos a conversar” y te llevaba al despacho. 
Era además un hombre que nos reconocía cuando hacíamos las cosas bien. Me tocó ser el primero en manejar un equipo de exteriores, un equipo móvil. Ibamos al lugar, grabábamos y después volvíamos al canal para pasar el material.

El primer móvil
Mario: El primer acto que se filmó fue en 1973, la asunción del gobernador Jorge Cepernic. Esa vez formamos equipos de trabajo y armamos un móvil de exteriores dentro de un colectivo Mercedes Benz chico que nos prestaba el Ministerio de Asuntos Sociales. El préstamo era a último momento del día anterior al acto, pero como Méndez era una persona muy meticulosa, fue antes a tomar las medidas del vehículo y lo dibujó en el piso del estudio. Dentro de ese perímetro se fueron ubicando todos los aparatos y elementos, además armábamos los equipos, conectábamos todos los cables y filmábamos como si estuviera armado el camión. A las diez de la noche recién nos entregaron el camión y tuvimos que desarmarle los asientos, armar el equipo de exteriores, probarlo, sacar las cámaras afuera, enchufar todo y encender para ver si funcionaba, después tuvimos que armar todo y dejarlo listo para el día siguiente. 
Una vez que terminamos eran las siete de la mañana y el acto empezaba a las nueve, es decir que cada uno se fue a su casa, tomó una ducha, desayunó y volvió al canal. Me tocó ir en uno de los dos equipos con “Tito” Castro. 
El primer acto era la jura en el Salón Blanco de Casa de Gobierno, después el gobernador iba a la Cámara de Diputados, luego a la Intendencia y de allí al desfile.
El primer equipo bajó todo en Casa de Gobierno y a través de una ventana, pasamos los cables desde el móvil hasta el Salón Blanco. Allí armamos dos cámaras y nos dimos cuenta que los cables de una de ellas estaban al revés y hubo que recogerlos y volver a tirarlos. El chofer del canal era “Cholo” López, que andaba con una citroneta del canal. El acto terminaba y el móvil salía rápidamente a Diputados, entonces “Cholo” llevaba en el vehículo las dos cámaras hasta Diputados, donde ya estaban esperando los dos camarógrafos. Mientras tanto, “Cholo” nos llevaba con la filmación hasta la Municipalidad, donde esperábamos el móvil y él iba al canal con la primera filmación para que saliera al aire. El camión venía a la Municipalidad, tirábamos los cables, llegaba “Cholo” con las cámaras que había buscado en Diputados y todo se armaba otra vez, entonces cuando llegaba el gobernador ya estaba todo listo. Y así después el desfile en Roca y San Martín. Me acuerdo que era un día de viento. Todo salió bien. 
El director, Méndez, se jugaba por el empleado. En una oportunidad él se iba de viaje a Buenos Aires y me dijo: “Mario. Del canal no sale nada porque lo que prestemos seguro lo perdemos, a menos que venga con la autorización del gobernador”. 
Yo era jefe de operaciones. Al día siguiente llegó un secretario del gobernador pidiendo los pies de los micrófonos y le dije que por órdenes del director, lamentablemente no se los podíamos prestar salvo que tuviera una orden escrita del gobernador. El hombre se marchó bastante molesto. Un rato después vino el gobernador en persona a reclamar los dos pies de micrófono y se los entregué después de hacerle firmar un recibo. 
Una semana después, Méndez regresó y le dijeron de Gobierno que debía echarme, pero les dijo que antes de echarme a mí, iban a tener que echarlo a él. Este era Méndez, el director del canal. Uno trabajaba tranquilo. El trabajo era de lunes a domingo y el equipo -de cinco personas- que estaba de franco, igualmente quedaba a disposición del canal.
En 1978, él -Méndez- se marchó y vino una vorágine de directores golondrina que, según ellos, habían trabajado en algún canal, pero no sabían nada.

En vivo
“Piri”: Mi debut ante las cámaras fue un concurso de preguntas y respuestas entre escuelas en el que trabajamos junto con Pedro Hernández. Era todo en vivo.
En esos años los locutores de turno debíamos entrevistar a las figuras importantes que llegaban a la ciudad y a veces también actuaban en el canal, recuerdo cuando vino Jorge Cafrune que fue una maravilla, su presencia, galantería y humildad. 
Han venido grupos de teatro, escuelas y jardines, pero la mayor satisfacción al momento de hacer una entrevista me la ha dado Carlitos Balá. Me acuerdo que tenía una visión del mundo tan acertada. El encuentro fue un mano a mano maravilloso. El hizo algunas indicaciones con respecto a la iluminación porque venía de los canales grandes de Buenos Aires y acá recién empezábamos. Fue un suceso. 
Me acuerdo cuando me tocaba cubrir turnos los fines de semana porque empezaban a pasar las carreras de Fórmula 1, entraba a las ocho de la mañana y salía a las ocho de la noche. Y nadie pensaba en irse antes o “zafar” porque se disfrutaba del trabajo, sentíamos el trabajo.
En los gobiernos de facto trabajamos sin ningún problema, pero, como todos, vivimos la angustia del conflicto del ‘78 con Chile y la guerra de Malvinas.

Mario: Ibamos aprendiendo de iluminación, escenografía, a veces los artistas de algún programa estaban atentos para ver en qué momento se les venía encima el decorado. Estábamos aprendiendo y después de muchos años, nos tocó enseñar. Estoy orgulloso de los muchachos que aprendieron a mi lado como Horacio Lara, Daniel Alvarez, “Flaco” Fuentes, pero lo primero que les preguntaba era si venían porque no les quedaba otra o porque realmente les gustaba el oficio, porque ahí está la diferencia.
El principiante siempre quería agarrar la cámara, pero era lo último que hacía porque para trabajar con la cámara tenía que pasar al menos cinco meses en el resto de las funciones: telecine, operador de audio, cómo se trabajaba en el switcher, tira cable del camarógrafo, iluminación, escenografía, switcher y por último, tomaba la cámara. La función más importante es el switcher, que reúne todo lo demás.

La televisión a color
Mario: Más adelante llegó el color, oficialmente en 1978. Canal 9 fue el tercer canal del país en emitir a color. Ushuaia fue el primero, Río Grande el segundo y después nosotros, sin embargo, acá teníamos todo el sistema interno a color, pero aún no podía transmitirse a los hogares. 
Me acuerdo cuando llegó a Gallegos el -en ese entonces- comandante en jefe Galtieri -porque el ejército hacía unas maniobras al otro lado de la ría- y cuando se lo entrevistó, dijo que era la primera vez que veía la televisión a color. En el interior del canal veíamos las transmisiones de fútbol y de automovilismo a color e invitábamos a los amigos a verlas.
Unos meses después el color llegó a los televisores. 
En la primera época al noticiero lo preparaba la Dirección de Difusión, que tenía camarógrafos y cronistas, entonces cubrían la información, filmaban, revelaban, armaban y llevaban al canal la lata con el material fílmico de dieciséis milímetros. 
Más adelante se hizo el programa “Patio de Tangos”, que conducía Hugo Giménez Agüero y gustó muchísimo. El tema era que se trabajaba en directo, es decir que debíamos ser muy precavidos porque había una sola cámara y no se grababa. Esta cámara estaba conectada al panel de switcher de control con un cable grueso como una manguera de tres cuartos y el camarógrafo debía ponérselo al cuello, porque el trípode giraba cuando uno avanzaba o retrocedía y precisaba un tira cables que estuviera bien atento. Platero Méndez era mi tira cables. 

En otros puestos de trabajo
Mario: Mi puesto fue como camarógrafo de noticiero con móvil de exteriores, sin embargo fui ocupando otros cargos, como vocal en el primer directorio durante la gobernación de Ricardo Del Val. Me ofrecieron ser vocal por el ejecutivo, pero yo no era justicialista, sin embargo me persuadieron de que aceptara. El presidente del directorio era Mario Arcieri, el vocal por el gremio, Osvaldo Mondelo, por la minoría, el contador Lafuente (que se incorporó bastante después) y por el ejecutivo, yo. 
En esa época armamos un nuevo móvil de exteriores en una combi. Los carpinteros prepararon la estructura, los técnicos armaron los aparatos, pero la combi no tenía motor, entonces en su debut la cinchamos con una camioneta hasta la cancha del Ferro porque íbamos a grabar un partido de fútbol. El director de cámaras era Luis César Verdún y me dijo que dirigiera yo porque era el vocal del directorio. Me negué y le pedí que me asignara una cámara. Me tocó arriba de un tingladito donde estaban los jugadores. 
Más adelante empezamos a grabar las carreras en el autódromo, nos íbamos los domingos a las ocho de la mañana, grabábamos, volvíamos al canal, armábamos el material e invitábamos a los ganadores de cada categoría para entrevistarlos en vivo mientras pasábamos las carreras. A las doce de la noche terminábamos. Ha sido la mejor etapa de mi vida. Estaban conmigo: “Chipi” Verdún, Guillermo Benham (h) y “Mito” Oyarzún, entre otros.
Más tarde, siendo vocal, ocupé la presidencia debido a la renuncia del último presidente, y después, Jorge Canales ocupó ese cargo.
En otro momento el nuevo presidente, Guillermo Benham (p), me convocó como gerente de programación y producción. 
Me tocó ser delegado congresal nacional por el Sindicato Argentino de Televisión durante tres años, que nuclea a los empleados de televisión.
En 1991 quedé a disposición por el nuevo gobierno y pasé a Defensa Civil, jubilándome pocos meses después. Un diploma de Defensa Civil, firmado por su director, el segundo comandante Hugo Giménez, es lo único que conservo. Me hubiera gustado que me despidieran mis compañeros de donde trabajé durante más de veinte años, pero las cosas fueron diferentes...
El 28 de septiembre de 2001 hicieron una exposición en el Complejo Cultural sobre los comienzos de Canal 9. Unos días antes, una joven del Archivo buscaba a Mario Fernández, entonces preguntaron en el canal, pero allí nadie me conocía. Mariana Contreras le dijo que en frente vivía “Toti” Fernández, que había trabajado en el canal. Esa chica llegó a mi casa y me dijo que nadie conocía a Mario Fernández, entonces le expliqué que también era “Toti”. Y se hizo una muestra muy linda. Uno de mis mayores orgullos es el saludo cordial de todos con los que trabajé. Hice en todos estos años muy buenos amigos.
 
“Piri”: Ese mismo año me jubilé yo también. Además de Radio Provincia y Canal 9, trabajé en Difusión porque los funcionarios de turno iban rotando a los agentes. Estuve en Difusión, donde se recepcionaba todo el material para difundir en Radio Provincia y Canal 9, después trabajé en Información Pública y estuve en Control de Gestión del canal como directora de personal.
En 1993 me retiré, mientras trabajaba en la privada del Ministerio Secretaría General de la Gobernación.

Una pasión por la cámara
Mario: En todos esos años tuve la oportunidad de filmar en lugares maravillosos y poco conocidos. Estuve en la Antártida, también en Nunantak Viedma -que es la isla de tierra arriba del glaciar Viedma-, donde se hacían los cursos preantárticos, durmiendo en carpa con treinta y dos grados bajo cero. Adonde iba, llevaba una cámara.
Hice una filmación de un pájaro carpintero una vez que viajábamos a Río Turbio. Habíamos parado en un puesto de Vialidad porque nos llevaba una camioneta de esa entidad y en cierto momento escuchamos un “toc, toc, toc”. El empleado me dijo que era un pájaro carpintero. Me fui acercando con la cámara “Umatic” en la mochila y me arrodillé para filmarlo mejor. Obtuve una filmación formidable de quince minutos, que era el tope de la máquina.
Hice otra del glaciar, bajando por los senderos, filmando toda la flora hasta el agua. Otra inmejorable de la Antártida y cuando sobrevolé el Polo Sur.

El conflicto de 1978 y la guerra de Malvinas
Mario: Mientras trabajé en Canal 9, simultáneamente me desempeñé como técnico en el Correo durante veintiún años. Empecé como técnico de quinta, operador de la Planta Transmisora y después pasé a Planta Receptora, luego seguí en el Centro de Operaciones del Correo Central, después me desempeñé en la Oficina de Mantenimiento y ascendí a técnico de tercera. En 1991 me retiré. Hice también muy buenos amigos como Alberto Filet, que fue mi jefe, y el “Negro” Clavero.
En el conflicto con Chile de 1978 el canal tuvo tropa en forma permanente, pero a mí me incorporó Fuerza Aérea para que fuera a Tres Lagos para instalar un equipo de radio y me tocó ser observador aéreo en la estancia “La Urbana”, a treinta kilómetros de la frontera, debíamos denunciar todo el movimiento que veíamos. Un mes y medio estuve en el campo.
En 1982 -durante la guerra de Malvinas- me convocó la Fuerza Aérea para que filmara en la base las pruebas de armamento. Eran bombas que tiraban los aviones argentinos y que no explotaban porque fallaban las espoletas. Me acuerdo que probaron una “beluga” y una “napal”. La primera es como un tambor que a diez metros de altura explota, es decir que se abre y desprende bombas más pequeñas con resortes que las disparan a distintos lugares y van explotando con distintos retardos, abarcando un radio de quinientos metros aproximadamente.
Me permitían hacerles entrevistas a los pilotos en los hangares y los búnkers, pero después me dejaron proyectar muy poco porque la censura era grande. El material lo veían antes tres oficiales de la oficina de Difusión y recortaban lo que consideraban que no debía transmitirse, entonces una filmación de dos minutos quedaba apenas de diez segundos. Esta censura nos llevó a creer que íbamos ganando. 
Un sobrino nuestro, Carlos Giménez, fue en Trelew mecánico de los aviones “Canberra”.
Mi hijo Mario César está casado con Silvia Audicio y tienen a Juan Pablo y Maximiliano. Mario es técnico de manipulación alimentaria y es jefe de Bromatología de la Municipalidad. Silvia es docente.
Mi hijo Claudio estuvo en pareja con Benita González y nacieron Agustina Belén y Pilar. Ahora está en pareja con Lorena Echazú y tienen a Joaquín. Claudio es director de personal de la Cámara de Diputados. Es fanático del automovilismo y corrió en la categoría Stock Patagónico. Lorena trabaja en el Poder Judicial. 
Mi hobby es armar barcos antiguos y mi hijo Mario tiene como hobby armar aviones, además compartimos otro que es la pesca y tengo dos amigos y compañeros de pesca que son Jorge “Negro” Clavero y Nelson “Pinuca” Piazza. Hemos ido al lago Strobel y esperamos todos los años a que llegue la temporada.

“Piri”: Hace dieciocho años que hago yoga y ocho que practico reiki.

(Estela Fernández estuvo casada con Félix Joaquín Ríquez y nació una hija: Mariela. Estela luego se casó con Miguel Gallegos, que es oficial de Fuerza Aérea, y nació su hija Fabiana. Ahora viven en Buenos Aires).

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Por Pablo Beecher

Domingo 22 Jul 2012